El Rosario de los Siete Rayos de Nuestra Señora

(Para ser usado por los fieles en forma grupal o individual)

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Oraciones Preparatorias (orad sobre la cruz del Rosario)



Invocación

En el nombre del + Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén



Acto de Fé

Creemos que Dios es Amor, y Poder, y Verdad y Luz; que una Justicia perfecta gobierna al mundo; que todos Sus Hijos algún día alcanzarán Sus pies, por alejados que anduvieren. Confesamos la Paternidad de Dios y la Fraternidad del Hombre; sabemos que le servimos a El mejor cuando mejor servimos a nuestro hermano el hombre. Así Su Bendición descansará sobre nosotros + y Paz por siempre. Amén.



El Rosario (en las cuentas, siguiendo el Rosario en el sentido de las agujas del reloj)

Padre Nuestro (en la cuenta grande del Rosario)

Padre Nuestro que estás en los cielos, santificado sea Tu nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día, dánosle hoy, y perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Porque Tuyo es el reino, el poder y la gloria por la eternidad. Amén.

Ave Maria ( 3 veces, una en cada cuenta en preparación para Fé, Esperanza y Amor)

(Después 10 veces por cada misterio)

Ave Maria, llena eres de gracia, el Señor es contigo: bendita Tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Amén.



Gloria Patri ( en la cadena antes del próximo Padre Nuestro)

Gloria sea al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén



Canto Ave Maria (de nuevo en la cadena antes del próximo Padre Nuestro)

Ave, ave, ave Maria,

Ave, ave, ave Maria.



Los Misterios

Primer Jubiloso Misterio: LA ANUNCIACION

Meditación: En la presencia del Santísimo Sacramento, recordemos que el despertamiento y vivificación espiritual reciben auxilio si recurrimos a los Santos, a los Benditos Seres, y a El, quien nos otorgó los Sacramentos para ayudarnos en el despertamiento gradual del Cristo en nosotros.

Oración: Oh Señor, que sea Tu voluntad que al igual que Nuestra Señora Maria también podamos, por medio del amor perfecto y la fusión de nuestra voluntad con la Tuya, alcanzar la Sabiduría, los Secretos del Reino de los Cielos que conciben al Hijo eterno en el espíritu humano. Amén.



(Orad el Padre Nuestro, el Ave Maria 10 veces, el Gloria Patri, y el Canto Ave Maria. Repitan este grupo de oraciones al final de cada misterio).



Segundo Jubiloso Misterio: LA VISITACION

Meditación: Recuerden que después de recibir la Santa Comunión, así también portamos el Cristo Sacramental en nosotros; lo llevamos a El a otros, cuyos seres internos saltarán jubilosos al aproximarse el Hijo.

Oración: Oh Señora de Luz, te pedimos que nos ayudes a ver las necesidades del prójimo, y a que lo que hagamos beneficie a toda la evolución, por medio del poder de Cristo en nosotros, nuestra esperanza de gloria. Amén.



Tercer Jubiloso Misterio: LA NATIVIDAD

Meditación: Así como Cristo está en el Cielo también Cristo está en nosotros. Tal como la Santa Madre concibió a Cristo Jesús, también debemos de concebir a Cristo en nosotros, nuestro pensamiento, palabra y acción.

Oración: Nuestra Madre Celestial, enséñanos a sentir el júbilo de la evolución cuando el Cristo nace en nuestros corazones y condúcenos al Altar Sagrado que sostiene nuestras infantiles vidas espirituales. Amén.



Cuarto Jubiloso Misterio: LA EPIFANIA

Meditación: Que el conocimiento que ganamos y el conocimiento que se nos otorga, nos guarden, como a los Sabios Reyes Magos, en el conocimiento y amor de Nuestro Señor y Maestro.

Oración: Oh Reina de Consolación, que la dádiva de la Sabiduría nos conceda el poder de ver a tu Divino Hijo en toda la creación, y que nosotros, como reyes magos modernos, podamos ver Su Estrella en el Este y lleguemos a adorarle. Amén.



Quinto Jubiloso Misterio: EL ENCUETRO DE JESUS EN EL TEMPLO

Meditación: Así como cuando Maria encontró a su hijo primogénito perdido, déjanos sentir esa misma plenitud en nuestros corazones cuando Cristo nos dirige la palabra de nuevo en la Santa Eucaristía.

Oración: Nuestra Señora de la Humildad, concédenos la fortaleza y el valor para perseverar en el Camino de la Rectitud y ayúdanos a encontrar a Cristo de nuevo en el mundo, en el Sacramento, y en nosotros. Amén.



Sexto Jubiloso Misterio: LA RESURRECCION

Meditación: Así como en la Santa Eucaristía la sustancia del pan y el vino transcienden el tiempo y espacio para convertirse en Su Presencia Real, sepamos que en la Santa Eucaristía Cristo nos recibe de nuevo tal como recibió a Sus seguidores en la primera Pascua Florida.

Oración: Oh Señora del Triunfo, envía a tus ángeles a elevar nuestros corazones y permítenos sentir el mismo júbilo que sentiste cuando recibiste la buena nueva esa mañana de Pascua Florida de que Jesús el Cristo, quien era ambos tu Hijo y Maestro, había resucitado. Amén.



Séptimo Jubiloso Misterio: LA ASUNCION Y CORONACION DE NUESTRA SEÑORA

Meditación: Por medio de su Asunción, Maria nos revela la vida Crística que todos buscamos y nos enseña que por donde ella camina así caminaremos nosotros cuando le pidamos que nos guíe.

Oración: Santa Señora Maria, Reina de los Angeles, ayúdanos a ordenar nuestras vidas para poder, como tú, servir al Señor Jesucristo y a todos los Santos Seres mientras seguimos el Sendero que nos guía al Trono de Dios. Amén.



Oraciones Finales (en la pieza central del Rosario)

¡Salve Bendita Reina, Madre de Amor! ¡Nuestra vida, nuestra dulzura, nuestra Santa Señora Maria! Te alabamos, hacia ti elevamos nuestros corazones. Piadosa Madre, torna tus comprensivos ojos hacia nosotros; y guíanos hacia el bendito Fruto de tu vientre, Jesús; Oh piadosa, Oh amorosa, Oh dulce Virgen Maria.



Oh Dios, cuyo único Hijo, por medio de su eterna vida, muerte y resurrección, nos ha mostrado la gnosis de la vida mística, concédenos, te imploramos, que por medio de la meditación sobre estos Misterios del Rosario de los Siete Rayos de Nuestra Señora, podamos imitar su contenido y obtengamos lo que prometen: por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.



(dos repeticiones finales del Ave Maria para un total de 72 que representan los años de la vida terrenal de Nuestra Señora)